Aunque en lugar de luchar en contra los molinos lucha a favor de ellos tenemos a un nuevo Quijote -¿ o sería anti-Quijote?- , es el caso de Michael Mercurio, un estadounidense de 61 años que cansado de pagar en exceso por la calefacción y la electricidad decidió recortar costos y montar un molino de viento en el patio trasero de su casa. Loable económica y ecológicamente el molino ha suscitado problemas entre los vecinos dado su tamaño -más de 35pies- y por el ruido que genera. Centro de una polémica entre los que defienden las fuentes de energía limpia y renovable, y los partidarios de los derechos a la intimidad y a "que no les metan molinos en sus patios sin su permiso", Mercurio es un nuevo personaje de leyenda en New Jersey quien a propósito tiene una empresa que vende e instala molinos de viento, ¿buena publicidad?. Más información en el NYT aquí.